Proverbio chino

He visto algunos textos que quisiera copiar:

“En vez de aprovecharse de los momentos de crisis |para una distribución general de los
productos y para un goce universal, los obreros, muriéndose de hambre, van a golpear
con sus cabezas las puertas de las fábricas. Con los rostros descarnados y los cuerpos
enflaquecidos, asaltan a los fabricantes humildemente, haciendo lo posible por excitar
su compasión…”

“Y esos miserables, que apenas tienen fuerzas para sostenerse en pie, venden doce o
catorce horas de trabajo por la tercera parte del precio que exigían cuando tenían trabajo
de sobra. Y los filántropos de la industria se aprovechan de estas crisis para fabricar más
barato.
Si las crisis industriales suceden a los períodos de sobretrabajo tan fatalmente como la
noche al día, arrastrando consigo el desempleo forzoso y la miseria sin salida, también
producen la bancarrota inexorable.
Mientras el fabricante tiene crédito, alienta sin cesar la pasión del trabajo, acumulando
deudas sobre deudas para proveer de materia prima a sus obreros. Hace producir sin
pensar que el mercado se satura…”
“…el trabajo desenfrenado al cual se ha entregado desde principios de siglo, es el más terrible azote que jamás ha castigado a la humanidad, y que el trabajo se convertirá en un condimento de los placeres de la pereza, en un ejercicio benéfico al organismo humano y en una pasión útil al organismo social cuando sea sabiamente regularizado y limitado a un máximo de tres horas…”

“En la Edad Media, las leyes de la iglesia garantizaban a los obreros 90 días de reposo al año —52 domingos y 38 días feriados— en los cuales estaba terminantemente prohibido trabajar. Fue éste el gran crimen del catolicismo, la causa primera de la irreligiosidad de la burguesía industrial y comerciante. Durante la Revolución, apenas asumió el poder, abolió los días fiesta y reemplazó la semana por la década, a fin de que el pueblo no tuviera más que un día de descanso cada diez. Libertó a los obreros del yugo de la Iglesia para someterlos mejor al yugo del trabajo. El odio contra los días feriados surge cuando
la moderna burguesía industrial y comercial toma cuerpo, es decir, entre los siglos XV y XVI. Enrique IV pidió su reducción al papa, quien se negó, por ser «una herejía en boga tocar los días de fiesta». (Carta del cardenal de Ossat.) Pero, en 1666, Péréfixe, arzobispo de París, suprimió 17 en su diócesis. El protestantismo, que era la religión cristiana acomodada a las nuevas necesidades industriales y comerciales de la burguesía, descuidó el reposo popular: destronó los santos del cielo para abolir sus fiestas en la tierra. La reforma religiosa y el librepensamiento filosófico no fueron más que pretextos de
los que se valió la burguesía jesuítica y rapaz para escamotear al pueblo los días festivos.”

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