usos incorrectos de la mente, sí se puede, …

Tenía una idea en la cabeza que al escuchar esta canción, ha cobrado una vida suficiente como para que me ponga a escribir sobre ella.
La idea era relativa a algo que no se dice expresamente en la canción, pero aun así me facilita las cosas el escucharla.
Resulta que pensaba en los modos extraños de pensar, los usos incorrectos de la mente.
Creo que un repaso por parte de la filmografía fantástica podría servir para ilustrar esta idea. Un ejemplo que me gusta porque me viene a menudo a la cabeza es aquel, que ya he mencionado otras veces, del robot que lee un libro entero en menos de un minuto. Ves cómo pasa las páginas y te imaginas lo maravilloso que sería tener ese poder.
Ya no pienso en los poderes que te permitan volar como superman. Pienso en los deseos que tienen que ver con lo cotidiano.
Imagino a las mujeres que he oído decir aquello de que les gustaría poder hacer un gesto con la mano y conseguir que la casa esté ordenada y limpia de un plumazo. Lo mismo cuando alguien quiere hacer cualquier cosa y le gustaría chasquear los dedos y que al instante estuviese hecho.
Pienso también en esa gente que realmente tiene ideas de ese estilo camufladas en su inconsciente. Me refiero a esas personas que reniegan de sueños fantásticos, que ni siquiera les gusta bromear con ello en las charlas con amigos. Es decir, critican a quien sueña con ese tipo de cosas infantiles, pero íntimamente sueñan, si son chicas, con tener el cuerpo de la amiga, o si son chicos tener el atractivo que tiene un amigo que se las lleva a todas de calle.
Me refiero a aquellos que íntimamente sin decírselo a sí mismos siquiera, sueñan con tener ese algo que otros tienen. Quizá no de manera desaforada, porque supongo que eso hace saltar las alarmas de la mayoría, haría la vida imposible, pero sí de una manera comedida, concreta. De pronto me entra un deseo que me dura una hora, de tener la habilidad de…hablar en inglés y dirigirme a esos profesionales en su idioma, de una manera natural, o quizá….me gustaría tener de golpe todos los conocimientos en economía que me permitan rebatir cada uno de los argumentos que me da un político o un responsable público, o incluso privado, de la empresa en que trabajo, para justificar sus decisiones (una de las cuales puede ser el despido).
Y todo esto modulado absolutamente, es decir que tu mente va reprimiendo a cada paso todo lo que tu conciencia va descubriendo y que incumple tu idea de lo aceptable, de lo digno, lo serio, lo real frente a lo imaginario y fantástico, infantil. Es decir que a pesar de todas esas ideas reprimidas que a veces pueblan tu cabeza, en el día a día, siempre parece que haya tiempo para un deseo imposible, como querer estar en los ojos de tu pareja cuando está mirando hacia otra parte, parece que con interés, porque cuando tú te giras para ver bien, aparta la vista y no puedes saberlo. No me refiero a que uno sienta un impulso de querer saltar en ese momento y colarse en los ojos de la pareja. No hablo de un impulso que tiene que ver con la acción, con la sorpresa, la emoción. Me refiero a un verdadero deseo de saber, casi de tener ese poder, un deseo que tiene que ver con el control, que es insistente. No hablo de un deseo fugaz que se va en el mismo instante en que viene. Me refiero a un deseo que permanece, unos instantes, a veces durante un tiempo que uno es incapaz de medir, porque al ser algo casi inconsciente, permanece un rato y cuando vuelves a tener un minuto de silencio y te miras hacia dentro aún sigue ahí. A esos deseos me refiero.
No digo que algo de todo esto no sea bueno, quiero decir que no demonizo todo lo que tenga que ver con soñar. Pero creo que uno debiera de ser consciente cuando se permite el soñar, debiera darse ese tiempo, como se da un tiempo para retozar o para tirarse perezoso en la cama o el sofá, sin hacer nada más. Debería haber algo de voluntad manifiesta.
No creo que haya duda: cuanto más deseos irracionales pueblen tu día a día, cuantos más deseos imposibles, alejados de lo que se puede hacer, de lo que es real, más problemas para un vida feliz. Y entiendo a quien vive de una manera infeliz porque a pesar de que suene raro, hay mucha gente que no ha vivido otra realidad o le es tan extraña y difícil de conseguir, tanto que ni siquiera se esfuerza. Es decir que también la pereza es protagonista de muchas vidas, lo mismo que lo es el deseo irrefrenable por cualquier motivo que se pueda uno imaginar.
Y no digo que nada de esto sea malo. Solo es malo aquello que es contrario a tu naturaleza y te hace sentir mal, te hace sufrir, te hace malvivir. Y no es poco. Es decir, justamente como dice la canción, justamente saber lo que uno quiere, lo que te hace bien, lo que realmente quieres para ti y para los que te rodean, para el mundo cercano que te rodea, no siempre es fácil. Creo que la calma necesaria a veces, o muchas veces, falta, no existe, no se la deja llegar.
Tampoco quiero decir que hay que eliminar todo eso de la cabeza sin más, de forma traumática, como el que quiere deshacerse de una mancha en la piel a bocados. Pero sé que se pueden hacer cosas, porque a medida que te haces mayor te das cuenta que hay cosas que puedes ir controlando y que antes parecían imposibles de parar. Poquito a poco, porque muchas veces quieres dar un salto para adelantar, porque ves que está ahí delante lo que buscas y quieres conseguirlo rápido, y resulta que, por medir mal, por falta de cálculo, de control, de precisión, acabas cayendo hacia atrás, retrocedes sin saber cómo ha sido.
Lo de las fuerzas que intervienen en todo lo que hacemos, todo lo que tiene que ver con las personas, lo dejaré para otro momento. Estructuras, normas, jerarquías, poder, envidia, avaricia, celos, y no sé cuántas fuerzas o circunstancias que afectan a todo lo que hacemos.

También me viene a la cabeza el término salud mental como prevención, como modo de evitar otros males, pero como este término me recuerda a todo lo que tiene que ver con la Seguridad Social y me viene a la cabeza la pagina del Ministerio de salud. No sé si quiero seguir por ahí.

Pd: Al escuchar la canción en el dueto que hace Pereza con Bunbury no me suena igual. Supongo que el tono de voz más grave de bunbury la pone en otro plano en mi cabeza. Cuando escuché por primera vez en la radio esta canción no sabía de quien era, no la había escuchado antes o al menos no me había detenido a escuchar la letra.

 

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