Politica del cero a la derecha…………000

La mente humana tiene peculiaridades que permiten relaciones curiosas, enlaces y asociaciones que navegan en un soporte difícil de manejar. No se puede pescar en la pecera de la mente, como se haría en una piscina en la cual hubiésemos soltado unos peces que nos sirven de trofeo: consigues pescar y triunfas, no pescas y eres un inútil.

Una de esas asociaciones que me han venido de repente, relaciona en mi peculiar momento de inspiración, el matrimonio, la televisión y los bancos. Intentando extraer, de esta asociación curiosa, una frase o párrafo con sentido, interesante de leer, me doy cuenta de lo fácil que puede resultar hacer frases que al modo de los titulares de periódicos, agiten el interior de almas hambrientas que buscan lo nuevo, que buscan soluciones, que se hallan perdidas, que se mueven ansiosas. Se mueven o solo pasan de un estado emocional a otro como montañas rusas que a la vez que no te sueltan, te dan la sensación de estar en otro lugar, que has cambiado de dirección, que has podido zafarte de un vacío vago, para entrar en un vértigo excitante y sin solución de continuidad, pasar a una sensación de ingravidez inquietante. Cada mundo emocional es tan particular, como lo es la vida de cada persona.

Así pues, presiento que debo esperar para que esta asociación rápida pueda cobrar sentido o perderlo del todo, con el análisis tranquilo. No es que yo sea un analista de fiar, pero me doy cuenta de que a mí me sirve pararme a pensar, antes de dar por cierto lo que parece cierto.

Realmente creo que es lo que hace mucha gente, o en realidad todos a su manera. Pero a veces tu mundo parece hacerse pequeño y reducirse a gente que hace y dice lo que toca, lo correcto, o lo que hace y dice la mayoría, y por otra parte gente que hace lo contrario de todo eso. Estos últimos serían reaccionarios ¿no?

Sé que esta reducción de la realidad es algo que está en mi cabeza y que esto de las reducciones es algo peliagudo. Si tu hablas de reducciones en hostelería, se puede asociar a gustos exclusivos, al gusto gourmet, y si hablas de reducciones en alimentación (dirán que no tiene nada que ver el tocino con la velocidad, pero creo que aquí no se aplica), alguien puede pensar que es justo eso, algo de sibaritas y que es peligroso, que en realidad lo mejor es volver a la alimentación y la cocina tradicional, para rescatar los productos básicos, de calidad, lo ecológico.

Volviendo al tema de la asociación de ideas.

Mi mente de niño diría que los bancos te tienen atrapado porque ha creado una serie de hábitos en mí, según los cuales, estoy ligado a ellos de una manera casi imperceptible, pero que me hace difícil renunciar a ellos, incluso después de saber todo el mal que pueden hacer. Mi mente busca paralelismos en los políticos, pero aquí veo implicaciones que van mas allá de la asociación que tenemos con los bancos. Realmente creo que el ciudadano de a pie puede prescindir de los bancos, porque mi recuerdo me lleva a tiempos en que fue así. No van a dejar de existir por ello. Pero los sentiremos mas lejanos, como esas grandes empresas que manejan nuestro día a día y que no relacionamos con el agua, caliente o fría, con el alimento, caliente o frío, con la temperatura de la casa, con la TV o el ordenador (este último puede prescindir de la energía eléctrica unos 45 minutos, el pobre ya casi un carcamal).

Además de todas estas relaciones que surgen de pensar en bancos, me vienen otras de pensar en la TV o en su caso la radio, menos atenazadora porque puedo estar haciendo algo mientras la escucho. No son monstruos, sino pequeñas partes de nuestro día a día que en un momento dado actúan como un ancla, o como un medicamento, o como una bebida alcohólica.

Y qué decir del matrimonio, que ya se acerca más al interior de cada uno, que se aleja de la piel.

A todos estos conceptos, ideas, sensaciones hay que acercarse con prudencia, para o hacer juicios rápidos, interesados, egoístas,…

Pero tenemos que hacer esa reflexión, tenemos que detenernos a pensar como pensábamos de niños, recordando que a veces no veíamos la diferencia entre un cero a la izquierda y cero a la derecha. La edad adulta debe haber servido para darnos cuenta de cómo cambia realmente nuestra economía diaria, nuestra realidad, cuando en nuestros bolsillos, en nuestras cuentas, lo ceros están a la izquierda o están a la derecha. Parece que solo atendemos a la derecha, pero no olvidemos que metafóricamente se puede hablar de que nuestras relaciones, nuestro entorno, nuestra vida, nuestro espíritu, están repletas o no, de ceros a la izquierda.

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